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Suelo para cámara frigorífica: qué pavimento aguanta el frío, el agua y las carretillas

Suelo para cámara frigorífica continuo, con media caña sanitaria en el encuentro con la pared

Una cámara frigorífica es de los sitios donde un suelo lo pasa peor sin que nadie lo note hasta que falla. Frío constante, condensación en la puerta, limpiezas con agua, carretillas entrando y saliendo y, en las de congelación, temperaturas bajo cero todo el año. Elegir bien el suelo para cámara frigorífica es elegir un sistema que aguante todo eso a la vez, y poder aplicarlo sin tener la cámara parada una semana.

Lo explicamos porque en la industria agroalimentaria de Andalucía —fruta, aceite, cárnicas, lácteos— es una de las consultas que más recibimos, y casi siempre llega cuando el suelo ya se está despegando por la zona de la puerta.

Refrigeración y congelación no piden lo mismo

En las cámaras de refrigeración, por encima de cero grados, el problema principal es la humedad y la limpieza. El suelo está frío, se moja a menudo y recibe tráfico de transpalés.

En las de congelación, muy por debajo de cero, el frío además es extremo y permanente, y cualquier agua que se cuele se convierte en hielo. Un pavimento que en refrigeración funciona puede volverse quebradizo en congelación.

Hay algo que no depende del pavimento pero que conviene saber: en congelación, el frío atraviesa la solera y puede llegar a helar el terreno de debajo si el proyecto no lo ha previsto con aislamiento y ventilación o calefacción bajo la solera. Cuando pasa, el suelo se levanta y ningún revestimiento lo arregla. Si estás proyectando una cámara nueva, es una pregunta para el ingeniero antes que para el aplicador.

La puerta es la zona crítica

El fallo típico no empieza en el centro de la cámara, sino en la puerta. Ahí se juntan el salto de temperatura entre dentro y fuera, la condensación, el agua que entra pegada a las ruedas y el giro de las carretillas. Una junta mal resuelta, o un cambio de sistema justo en el umbral, es por donde entra el agua y por donde empieza a despegarse.

Por eso la zona de la puerta se diseña aparte: continuidad del pavimento entre dentro y fuera, juntas selladas con material flexible y acabado antideslizante.

Qué sistemas funcionan

  • Poliuretano-cemento. Es la referencia para cámaras y zonas con choque térmico: tolera el frío, los cambios bruscos de temperatura y la limpieza con agua caliente. Según el fabricante y el espesor, admite temperaturas muy bajas sin volverse frágil. Lo contamos en cuándo merece la pena el poliuretano-cemento.
  • Metacrilato. Su ventaja es la velocidad: cura en pocas horas, y algunos sistemas pueden aplicarse a temperaturas muy bajas. Es la opción cuando la cámara no puede pararse más que una noche.
  • Epoxi. Funciona en refrigeración con temperaturas moderadas, pero es más rígida y peor con el choque térmico. En congelación, o con limpiezas con agua caliente, no es la primera opción.

En todos los casos el acabado debe ser antideslizante: un suelo frío y húmedo resbala más que uno seco. Qué clase hace falta y cómo se mide lo explicamos en pavimento antideslizante industrial: clases y cómo se comprueba.

Aplicar el suelo para cámara frigorífica sin parar la producción

La pregunta práctica casi siempre es la misma: ¿hay que parar la cámara? Depende del sistema y de la temperatura.

Las resinas necesitan una temperatura mínima para curar bien, y el soporte tiene que estar seco y por encima del punto de rocío, para que no se condense agua sobre él mientras se aplica. En refrigeración suele bastar con subir la temperatura de la cámara durante la obra y vaciarla por zonas. En congelación hay dos caminos: descongelar y secar la cámara, que lleva días, o recurrir a sistemas de curado rápido pensados para bajas temperaturas.

Lo que no funciona es aplicar sobre un soporte con escarcha o condensación. Ese pavimento puede parecer perfecto el primer día y despegarse en semanas.

Higiene: lo que pide la normativa

El reglamento europeo de higiene de los productos alimenticios exige que los suelos de las zonas donde se manipulan alimentos sean impermeables, no absorbentes, lavables y fáciles de limpiar y desinfectar. Se puede consultar en EUR-Lex. Traducido a obra: pavimento continuo, sin juntas abiertas y con media caña sanitaria en el encuentro con las paredes, para que la suciedad no se acumule en las esquinas. Lo desarrollamos en pavimento higiénico para industria agroalimentaria, y aquí tienes nuestros pavimentos para el sector agroalimentario.

Qué pedir en el presupuesto

  1. La temperatura de trabajo de la cámara, y si es de refrigeración o de congelación.
  2. El sistema propuesto y por qué ese, con su rango de temperatura según la ficha técnica.
  3. Cómo se resuelve la puerta: juntas, transición y antideslizante.
  4. El plan de aplicación: si hay que parar, cuántas horas o días, y cómo se seca el soporte.
  5. La media caña sanitaria y el sellado de los encuentros con paredes y desagües.

Si un presupuesto no pregunta a qué temperatura trabaja la cámara, no está pensando en tu cámara.


¿Tienes una cámara con el suelo despegándose en la puerta?

Cuéntanos a qué temperatura trabaja, qué tráfico tiene y cuánto tiempo podrías pararla. Te proponemos el sistema y el plan de obra. Sin compromiso.

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