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De qué depende el precio de un pavimento industrial (y por qué nadie serio da tarifa por m²)

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Medición de una solera antes de calcular el precio de un pavimento industrial

Es la pregunta con la que empieza casi toda llamada: «¿a cuánto va el metro?». Y la respuesta honesta, después de treinta años haciendo pavimentos industriales, es que el precio de un pavimento industrial no se puede dar por metro cuadrado sin haber visto la nave. No es evasiva: es que dos naves de mil metros pueden costar el doble la una que la otra, y la diferencia casi nunca está en el material.

Vamos a explicar de qué depende de verdad, para que cuando pidas presupuesto sepas leerlo.

El soporte manda más que el sistema

Lo que más mueve el precio es lo que hay debajo. Una solera nueva, plana y seca se prepara con un granallado y ya está. Una solera vieja, con un pavimento anterior que hay que retirar, con lechada superficial, con fisuras o con desniveles, puede necesitar fresado, reparación de grietas, nivelación y dos días más de trabajo antes de abrir el primer bote.

En obra vemos presupuestos «baratos» que simplemente no incluyen esa preparación. El resultado es un pavimento que se despega al año, y ya explicamos por qué se levanta un pavimento de resina: tres de las cuatro causas están en el soporte. Ahorrar ahí no es ahorrar, es aplazar.

La humedad puede cambiar el sistema entero

Antes de presupuestar medimos la humedad de la solera, y no por rutina. Si sale alta, hay que poner una barrera de vapor o cambiar a un sistema que la tolere, y cualquiera de las dos cosas cambia el precio. Lo contamos en detalle en la humedad de la solera: el dato que decide el sistema.

Un presupuesto que no menciona la humedad es un presupuesto que no la ha medido.

Sistema y espesor: aquí sí influye el material

Una pintura epoxi de un milímetro y un poliuretano-cemento de nueve no cuestan lo mismo, y no deben costarlo, porque no aguantan lo mismo. Elegir el sistema por el uso real —tráfico, cargas, productos químicos, temperatura, limpieza— es lo que decide si el pavimento dura diez años o se marca a los dos.

El error habitual es al revés: elegir el sistema por el precio y luego pedirle que aguante lo que no puede. Sobre eso escribimos en cuándo merece la pena el poliuretano-cemento y cuándo es pasarse.

Lo que no se ve en el metro cuadrado

Hay partidas que no caben en un precio por metro y que en una nave real pesan:

  • Medias cañas y rodapiés. Obligatorios en agroalimentaria y sanitario. Se miden en metros lineales, no cuadrados, y llevan mano de obra.
  • Juntas de dilatación. Tratarlas bien es trabajo; ignorarlas es la causa de que el pavimento se rompa justo por ahí.
  • Pendientes y sumideros. Si el suelo tiene que evacuar agua, hay que darle pendiente, y eso es nivelación.
  • Señalización. Pasillos, zonas de carga, señalética de seguridad: se hace sobre el pavimento y se cuenta aparte.
  • Geometría. Una planta abierta se aplica rápido. Una llena de máquinas, pilares y rincones, no.

El plazo también es precio

Trabajar de noche, en fin de semana o en una parada de producción de tres días cuesta más que hacerlo con la nave vacía y una semana por delante. Es normal y es legítimo. Lo que no es normal es descubrirlo después.

Cómo comparar el precio de un pavimento industrial

Para el comprador, esto es lo práctico. Antes de comparar cifras, comprueba que cada presupuesto responde a estas preguntas:

  1. ¿Han visitado la nave o han presupuestado sobre plano? Sobre plano no se ve el soporte.
  2. ¿Incluye la preparación del soporte, y cuál? Granallado, fresado, reparación de fisuras.
  3. ¿Han medido la humedad? ¿Qué valor dio?
  4. ¿Qué sistema y qué espesor proponen, y por qué ese para tu uso?
  5. ¿Están las medias cañas, las juntas y las pendientes?
  6. ¿Cuántos días de parada necesitan y en qué horario?

Si dos presupuestos responden distinto a la pregunta 2, no estás comparando el mismo trabajo. Y si uno no responde a la 3, ya sabes cuál va a fallar antes.

Por qué lo contamos así

Porque trabajamos bajo un sistema de calidad certificado por AENOR conforme a ISO 9001 desde 2005, y eso obliga a documentar cada uno de estos pasos —qué se midió, qué se decidió y por qué— en cada obra. Lo explicamos en nuestra página de calidad. Un presupuesto que sale de ese proceso no puede ser un número por metro: tiene que ser una descripción de lo que se va a hacer. Las normas que definen los materiales y sus prestaciones son públicas y se pueden consultar en UNE.


¿Tienes que pavimentar una nave y quieres un presupuesto que se entienda?

Cuéntanos qué superficie es, qué uso tiene y en qué estado está el suelo actual. Vamos a verlo y te decimos qué hace falta de verdad. Sin compromiso.

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